Muchos proyectos necesitan imágenes de recurso para web, presentaciones o materiales de comunicación. Habitualmente se recurre a bancos de stock, pero eso suele dar lugar a imágenes poco coherentes entre sí y difíciles de adaptar a la identidad de cada cliente.
Gracias a la inteligencia artificial es posible crear un banco de imágenes completamente a medida, con un estilo visual consistente y adaptado al contexto real del proyecto.
De este modo el cliente dispone de una colección de imágenes propias, pensadas específicamente para su comunicación y con una coherencia visual difícil de conseguir con fotografía de stock tradicional.



Parece que fue ayer cuando empezamos a ver las primeras herramientas de inteligencia artificial. Al principio, los creadores simplemente jugábamos con ellas: probábamos cosas, experimentábamos y aprendíamos a utilizarlas, pero al menos yo aún no las veía como un recurso real de trabajo.
Con el tiempo las herramientas han ido mejorando mucho, y pronto me di cuenta del enorme potencial que tenían. No tardé en incorporarlas a mi día a día como una herramienta más —hoy casi imprescindible— que me permite explorar soluciones visuales que antes simplemente no estaban a mi alcance.
Un buen ejemplo es la creación de ilustraciones para diseño editorial, algo que utilizo con frecuencia en la revista FórumCafé para acompañar el contenido.
Aquí algunos ejemplos.






Otra de las posibilidades que ofrecen hoy las herramientas de inteligencia artificial es la creación de personajes o avatares que pueden utilizarse en diferentes situaciones y contextos.
En este caso desarrollé un personaje para uno de mis clientes. Después de utilizarlo en un primer proyecto, el resultado funcionó tan bien que empezamos a explorar nuevas aplicaciones. Gracias a la IA es posible mantener la identidad del personaje y adaptarlo fácilmente a distintos contextos visuales.
Esto abre un abanico enorme de posibilidades a la hora de integrarlo en piezas gráficas, comunicación digital o materiales visuales de todo tipo.





En algunos números de la revista FórumCafé se incluye una sección dedicada a recetas elaboradas con café. Son propuestas estacionales —verano, otoño o Navidad— con combinaciones de ingredientes poco habituales.
Recrear estas recetas mediante fotografía tradicional implicaría organizar una producción completa de estilismo gastronómico, fotografía y postproducción. Gracias a la inteligencia artificial es posible generar estas escenas con un alto nivel de realismo, manteniendo además un control preciso sobre la composición, los ingredientes y la atmósfera visual.
Esto permite ilustrar el contenido editorial de forma atractiva y coherente, optimizando al mismo tiempo los recursos de producción.





